DIME QUE NO

INTERPRETE: ARJONA

            Nadia se mordió el labio al escuchar su pregunta, era lo más dulce que un hombre desde hace mucho le había dicho, la mayoría sólo cuestionaba ¿quieres hacer el “amor”?, utilizando tan mal esa última palabra que ella había jurado nada del cuento maravilloso de la media naranja, el príncipe azul y tu alma gemela existía,

-          ¿No me contestas? – ella se giró intentado no gritar un sí – Nadia, ¿no quieres ser mi novia?

-          No es que no quiera,

-          ¿Entonces por qué no contestas?

-          Yahir te das cuenta de lo que me estás preguntando,

-          Totalmente, ¿quieres ser mi novia?

-          Tu novia, ¿realmente te sientes capaz de tener una novia?,

-          No entiendo tu pregunta,

-          Hace unos días nos conocimos y en el avión te vi llorar por una mujer, con quien por cierto te ibas a casar, con quien pensabas compartir tu vida, tener hijos y no sé qué diablos hago aquí – ella salió corriendo, Yahir la vio alejarse y soltó un suspiro.

-          Obviamente la respuesta es no, pero sí sientes algo por mí, eso es un poco evidente,

Hecha un remolino de emociones llegó al cuarto compartido con su amiga, quien al verla juró iba a requerir una buena dosis de tequila o algún paliativo para el dolor,

-          ¿Quién te arrolló?

-          El amor, soy una tonta,

-          ¿Qué te hizo ese pendejo?

-          Me pidió ser su novia – los ojos de su amiga perdieron órbita al escucharla –

-          Escuché mal,

-          No, me pidió ser su novia, pero no puede hacer eso

-          ¿Por qué no?

-          Porque acaba de romper con su prometida, con la mujer con quien quería compartir el resto de su vida, tener hijos, etc.,

-          ¿Y por ello no te puede pedir ser su novia?

-          Pues no,

-          Ahhh cabrón, el tipo por haber roto su compromiso ya no tiene derecho de andar con alguien más, ¿o cómo?

-          Claro que si,

-          Entonces por qué

Antes de poder completar la pregunta tocaron a la puerta, Brenda fue a ver de quién se trataba, el sermón estaría largo, su amiga era un caso complicado, siempre se quejaba de no recibir la tan esperada pregunta de ¿quieres ser mi novia?, y ahora que la hacían resultaba el hombre no tenía permiso para tal cosa,

-          Buenas noches

-          Buenas noches,

-          ¿Está Nadia?

-          Si, pero… - dado el estado de su amiga, se encargaría de mandar a otro planeta al hombre, entrecerró la puerta –

-          No quiere verme

-          Voy a serte muy sincera, mi amiga no le ha ido muy bien en el amor y eso la hace en exceso vulnerable, por ello de un tiempo a la fecha ha optado por no dejarse volar por las flechas de Cupido, ¿me entiendes?

-          No realmente,

-          Mira, te lo explico en una hora en el bar del hotel, ¿te parece?

-          De acuerdo, puedes darle esto por favor,

-          Claro,

Una linda magnolia brillaba dentro de una caja acompañada de una tarjeta. Brenda regresó a seguir con su sermón, encontrándose con Nadia haciendo maleta,

-          ¿Y ahora qué haces?

-          He pensando ya vimos suficiente de este lugar, podemos hacer un ajuste a nuestro itinerario y…

-          Ahh no señorita, no haremos ningún ajuste salvo a sus tornillos, siéntese,

-          Brenda por favor tienes que apoyarme en esto,

-          Primero ve que tengo aquí .

Los ojos de Nadia se cristalizaron, tomó lo que le extendía Brenda y leyó la tarjeta.

SI ME DICES QUE SI, PIÉNSALO DOS VECES, PUEDE QUE TE CONVENGA DECIRME QUE NO, SI ME DICES QUE NO, PUEDE QUE TE EQUIVOQUES, YO ME DARÉ A LA TAREA DE QUE ME DIGAS QUE SI.

-          Por lo que veo el hombre no piensa darse por vencido, aunque no tenga derecho a preguntarte ¿quieres ser mi novia?

-          ¿La trajo él?

-          Si, y le pedí te diera un tiempo, la almohada muchas veces es buena consejera,

-          Puede ser,

Luego de unas cuantas lagrimas, se quedó dormida, lo que aprovechó Brenda para ir con el, podría jurar, próximo novio de su amiga, tras hacer las presentaciones adecuadas, fue directo al grano,

-          Está muy ciscada,

-          ¿Y no cree yo estoy igual?, me iba a casar, pero eso no me impide tener una nueva ilusión, digo por algo me pasó lo que me pasó, ella no era para mí,

-          Lo sé, pero los hombres son más resistentes que nosotras y se recuperan más rápido,

-          No te creas, abrir el corazón para un hombre es complicado y yo lo hice con ella, la experiencia de romper a nada de casarme fue muy dolorosa.

-          ¿Y te sientes apto para iniciar una relación si todavía te duele?

-          No estoy aplicando aquello de un clavo saca a otro clavo, por si te dio esa impresión mi declaración.

-          ¿Estás seguro?

-          Totalmente, Nadia tiene una sonrisa tan especial, cuando la vi entrar con la azafata juré había visto un ángel,

-          Un ángel un tanto loquito, puedo decirte y que lo despelucharon mucho en su última relación, yo sé tú también no cantas mal las rancheras, sin embargo toma en cuenta no todos somos tan valientes, algunos nos cuesta mucho tirarnos a la lona de nuevo,

-          Punto a favor, ¿cómo le hago para que Nadia quiera volver a brincar a la lona?

-          Complicado de contestar, aunque simple como no te des por vencido,

-          De acuerdo, ¿cuento contigo para seguir en la lona?

-          Dime para qué soy buena, sólo te advierto, le partes el corazón y yo te parto la cara,

-          Te juro haré hasta lo imposible para no causarle mas que alguna lágrima de felicidad,

-          Bien, dime,

SI ME DICES QUE SI DEJARÉ DE SOÑAR Y ME VOLVERÉ UN IDIOTA, MEJOR DIME QUE NO, Y DAME ESE SI COMO UN CUENTA GOTAS, DIME QUE NO, PENSANDO EN UN SI, Y DÉJAME LO OTRO A MI, QUE SI SE ME PONE FÁCIL, EL AMOR SE HACE FRÁGIL Y UNO PARA DE SOÑAR, DIME QUE NO, PERO DESPUÉS DAME UN BESO.

Sus ojos mostraban una muy buena resaca de lágrimas, había dormido pero en su mente no había dejado ni un solo instante de pensar en él, en el brillo en sus ojos al preguntarle si quería ser su novia, jaló las sábanas para cubrirse del impertinente sol que le anunciaba era un nuevo día,

-          Arriba dormilona, el viejo mundo nos espera,

-          Quiero quedarme hoy en cama

-          ¡Y perderte Florencia!, ni Dios lo mande,

-          Por favor Brenda, no quiero

-          Yo sí, tú me invitaste a este viaje y me has abandonado mucho por ese Yahir Zette, - Nadia soltó un suspiro al escuchar su nombre -

-          Mejor no digas su nombre porque soy capaz de meter las patas e irlo a buscar,

-          Si vamos a Florencia estarás lejitos para no meter las patas,

-          Tienes razón, es tan lindo

-          Vete a bañar mujer, el agua te despejará.

El baño no la despejó exactamente, durante todo el tiempo que el agua recorría su cuerpo no dejaba de pensar en el detalle de haber sido quizás terriblemente impulsiva, tonta y más al haber concluido él no tenía derecho de pedirle ser su novia; sin muchas ganas se vistió y preparó para conocer Florencia, la ciudad cuyo romanticismo la noqueó en cuanto veía cada pareja suspirando en los diferentes lugares visitando,

-          Odio Florencia

-          ¿Por qué?, la ciudad es hermosa,

-          Siento flotan corazones a diestra y siniestra, - Nadia pateó una piedra que se atravesó en su camino disgustada –

-          Pobre piedra, qué culpa tenía

-          Ninguna, al igual que yo, por qué si estaba tan bien, había logrado un estado bastante cómodo en cuanto a los menesteres del amor, por qué debía volver a corromperse mi vida en esa área,

-          Que trágica te escuchaste,

-          Lo sé, ¿habré hecho mal en decirle que no?

-          Pues…

-          Yo puedo responderte esa pregunta, si tú quieres, - sus ojos se iluminaron al escuchar la voz detrás de ella, se giró lentamente encontrándose con aquel hombre con ganas de amarla a la antigua sosteniendo una hermosa rosa entre sus manos -

-          Onceavo mandamiento, no estorbar, voy a ver si encuentro un Italiano interesante

Brenda caminó lentamente dándole oportunidad a su amiga de detenerla en caso de no querer quedarse a solas con el susodicho, pero Nadia tenía su vista fija en aquel hombre cuya sonrisa parecía la de un ángel,

-          ¿Quieres oírme?

-          No debería, pero si,

-          Siendo así, quiero sepas hiciste bien en no decirme que si,

-          Porque todavía amas a tu exprometida – él negó enérgicamente con su cabeza –

-          Nada más lejano a eso

-          ¿Entonces?

-          Porque siempre es lindo buscar un sí,

-          ¿Cómo?

“DIME QUE NO, Y ME TENDRÁS PENSANDO TODO EL DÍA EN TI, PLANEANDO LA ESTRATEGIA PARA UN SI, DIME QUE NO, Y LÁNZAME UN SI CAMUFLAJEADO, CLÁVAME UNA DUDA Y ME QUEDARE A TU LADO. SI ME DICES QUE SI, SE FUGARA LO INCIERTO, ESA COSQUILLA EN LA PANZA CUANDO ESTÁS POR VENIR, SI ME DICES QUE NO, SEGUIRÉ CONQUISTANDO, DESCUBRIÉNDOTE COSAS QUE NI TÚ TE CONOCES”

-          ¿Quieres conocer el resto de Florencia conmigo?

-          Umm,

-          A esto sería bueno me dijeras un sí, - ella sonrió y asintió levemente -

-          Señorita permítame ser su acompañante en la Plaza de la Signoria

La compañía fue terriblemente agradable, Yahir se portó en extremo lindo y no tocó el tema de lo sucedido veinticuatro horas atrás, lo cual fue un gran alivio para ella, aunque para cuando se despidieron en la puerta de su habitación deseaba con ansias locas poderle decir “¿existe la posibilidad de cambiar mi brutalidad de anoche?, pero el pánico a ser herida era más fuerte a sus ganas de amar y encontrar a su media naranja,

-          Yo también tengo miedo, mi corazón quedó bastante molido luego del último round con el amor,

-          ¿Cómo dijiste?

-          Amar da miedo, pero es mucho más peligroso no arriesgarse y pasar la vida suspirando por lo que pudo ser, ¿no crees?,

-          Puedes tener razón, pero la última vez mi corazón quedó peor que molido, lo hicieron pomada, puré…

-          Siempre hay forma de convertir un líquido a un sólido,

-          ¿Si?

-          Claro, ya lo verás, soy bueno buscando en internet hasta lo imposible de encontrar,  descansa,

-          Yahir… - lo abrazó fuerte – yo…

-          Shhh, me agrado el no, aunque en un tiempo espero escuchar el sí, corazón,

DIME QUE NO, Y ME TENDRÁS PENSANDO TODO EL DÍA EN TI, PLANEANDO LA ESTRATEGIA PARA UN SI, DIME QUE NO, Y LÁNZAME UN SI CAMUFLAJEADO, CLÁVAME UNA DUDA Y ME QUEDARÉ A TU LADO.

            Con un beso en la mejilla se despidió. El resto de su viaje, el cortejo fue todo cuanto una mujer podría soñar, no faltaron los detalles hasta un tanto cursis que a pesar de lo empalagoso fascinan.

-          Nuestro último día en el viejo mundo

-          Así es, ¿cómo estás?

-          Un poquito de impulso y me tiro a la lona así sepa no haya donde caer,

-          Eso es bueno amiga

-          ¿Tú lo crees?

-          Velo desde esta perspectiva, qué tienes a perder, no tú misma dices tu corazón está hecho puré, si te lo hacen más papilla no habrá mucha diferencia – Nadia soltó una carcajada-

-          Viéndolo desde esa perspectiva…

Yahir veía la mesa que había preparado para compartir con Nadia su última cena de ese viaje, donde él juraba se la pasaría penando por toda Europa, pero a cambio de eso había tomado lo mejor de dentro de él para luchar por un “si”, de una chica que sabía quería ver su sonrisa cada día al despertar.

SIEMPRE LO FÁCIL ME DURÓ TAN POCO, NO LO NIEGO ME DIVERTÍ, PERO LA SOLEDAD ME HA VUELTO LOCO, PORQUE EL AMOR NUNCA HA PASADO POR AQUÍ, DIME QUE NO, Y ME TENDRÁS PENSANDO TODO EL DÍA EN TI, PLANEANDO LA ESTRATEGIA PARA UN SI, DIME QUE NO, Y LÁNZAME UN SI CAMUFLAJEADO, CLÁVAME LA DUDA Y ME QUEDARÉ A TU LADO.

-          Yo no sé mi amiga, pero si ella te dice que no, yo puedo darte el si ehh – Yahir rió al escuchar a Brenda quien veía con lágrimas en los ojos lo preparado por él –

-          Espero de corazón escuchar un sí de ella, esa sonrisa se ha vuelto mi todo,

-          Te flechó,

-          Completamente, ¿qué tanta posibilidad tengo de escucharla decir un sí?

-          Como mi amiga es tan impredecible todo, pero me cae que yo la golpeo si te dice que no,

-          Ojalá la violencia no sea necesaria,

Nadia se arreglaba en su cuarto tarareando una canción ajena a la conversación de Yahir y Brenda, cinco minutos antes de lo pactado estaba lista, salió al balcón a observar las estrellas, recordó cómo de niña siempre le pedía a la que veía más brillante le hiciera llegar a su príncipe, soltó un suspiro, una sola señal necesitaba para vencer ese miedo que la paralizaba a arrojarse a los brazos del hombre magnifico que había conocido en un avión y cuyas lágrimas le habían movido lo más profundo de su ser. Salió de su habitación y en pleno pasillo antes de subir al elevador para llegar al lugar de su cita, pudo observar como una pequeña hacía una fiesta con su papilla, dejándola más aplastada de lo que estaba,

-          Y no pasa nada con la papilla, - se toco el corazón y sonrió –

En el piso indicado, un nervioso Yahir la esperaba acompañado de dos músicos quienes al verla entonaron unas estrofas que parecieron mover todo como en las películas para hacer esa cena una de cuento de hadas y el hombre frente a ella un príncipe,

-          Te ves hermosa

-          Gracias, nuestra última noche en el viejo mundo,

-          Así es, ¿me permite esta pieza?

-          Las que quieras, - bailaron, cenaron y rieron al compas de la música, en la última pieza -

-          Me permites hacerte una pregunta,

-          Desde luego,

-          ¿Quieres ser mi novia?

-          Si, si quiero ser tu novia,

-          Te amo

-          Y yo a ti.

Salpicado de amor, de dicha y una enorme felicidad fue poco a lo que él sintió al besar a su ahora esposa al salir de la iglesia luego de haber escuchado el segundo sí más mágico de su vida,

-          Siento estoy en un cuento,

-          Los príncipes todavía existen, así como las princesas, sólo es cuestión de buscarlos y dejarse amar a la antigua,

-          Si, amar a la antigua,

 

Y ese amar a la antigua conjugado con un “no” había hecho su relación mucho más linda de que lo que en sus sueños pudo imaginar.

 

FIN

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